La historia de Deborah, que rehace su vida tras años de maltrato: “No odiaré para siempre” 2025

La historia de deborah, que rehace su vida tras años de maltrato: “no odiaré para siempre”

Sobrevivió a una relación marcada por el control absoluto, la violencia física, sexual y psicológica y una asfixia económica que todavía hoy arrastra en forma de deudas. Vivió aislada de su familia. Decide hablar ahora por las otras mujeres que puedan vivir una situación familiar

Casi una de cada tres mujeres ha sufrido violencia machista por parte de su pareja o expareja

Hablar con Deborah es escuchar una voz que no se quiebra, aunque por dentro aún tiemble. Sus ojos conservan la huella de lo vivido: dolor, miedo, cansancio. Pero también hay algo más, una serenidad trabajada a pulso, una dignidad que no se aprende en los libros. Deborah concede esta entrevista a elDiario.es semanas después de haber hablado ante jóvenes en Andratx en una jornada sobre feminismo y relaciones interpersonales. Allí relató, sin edulcorar nada, el infierno que atravesó durante cinco años. Lo hizo por las que pueden estar viviendo una situación similar y por las que ya no pueden hacerlo.

Cuando se concedió esta entrevista, Deborah, que lleva 25 años trabajando como celadora en la sanidad pública y tiene dos hijos, se encontraba de baja al estar pasando por un momento delicado de salud mental. Y es que, a pesar de que los hechos que narra ocurrieron años atrás, los latigazos, las consecuencias, seguían y siguen ahí: físicas, emocionales, psicológicas y económicas. “Después de mucho tiempo y de aguantar muchas cosas, ahora sale todo”, resume.

Para conceder la charla, Deborah pidió consejo a su psiquiatra y fue él quien la animó a hablar por las mujeres asesinadas, por las que no llegaron a contar su historia y no pudieron salir de ese infierno. “No hay que callarse”, repite, aunque el miedo todavía la acompañe cuando camina sola, entra en un parking o transita por lugares oscuros, espacios a los que accede con un spray de pimienta en la mano.

                                <!--[if IE 9]&gt;-->
            <video style="display: none">










            <!--[if IE 9]&gt;</video>&lt;![endif]-->

            <img src="https://iustitia.bg/wp-content/uploads/2025/12/la-historia-de-deborah-que-rehace-su-vida-tras-anos-de-maltrato-no-odiare-para-siempre-2025-1.jpg" alt="&#039;De víctima a superviviente y de superviviente a transformadora&#039; se ha convertido en el lema de Deborah.">






                        <figcaption class="image-footer">
        <span class="title">
            &#039;De víctima a superviviente y de superviviente a transformadora&#039; se ha convertido en el lema de Deborah.                            </span>
                                </figcaption>

            </figure><h2 class="article-text"><strong>De gal&aacute;n a 'monstruo'</strong></h2><p class="article-text">
    Deborah conoci&oacute; a su expareja a finales de 2017. Al principio todo fue intensidad, detalles rom&aacute;nticos, galanter&iacute;a, viajes, motos, una vida que parec&iacute;a emocionante y dentro de los c&aacute;nones de una pareja que se quiere y se respeta. Se casaron en agosto del a&ntilde;o siguiente y la relaci&oacute;n dur&oacute; cinco a&ntilde;os.&nbsp;
</p><p class="article-text">
    Todo arranc&oacute; con un <em>tempo </em>a medio gas. Y es que la violencia no lleg&oacute; de golpe. Primero fue el control, las preguntas constantes, el reproche por quedar con amigas. Despu&eacute;s, el aislamiento. Ah&iacute;, lo primero que hizo su expareja fue apartarla de su familia: la oblig&oacute; a mandar un burofax a su madre dici&eacute;ndole que no quer&iacute;a tener contacto con ella. Estuvo cinco a&ntilde;os sin verla y sin comunicarse con ella. Tambi&eacute;n la fue alejando de sus amistades, salvo algunas mujeres clave que nunca la soltaron de la mano: una amiga sanitaria que la sostuvo desde el principio y le aconsej&oacute; dejar de pagarle las cosas para ver c&oacute;mo reaccionaba &mdash;&ldquo;Ah&iacute; se volvi&oacute; todav&iacute;a m&aacute;s monstruo&rdquo;&mdash; y una segunda que, m&aacute;s adelante  limpi&oacute; su nombre en el mundo de las motos tras contar la pesadilla vivida (explic&oacute; la realidad del asunto por si exist&iacute;a la posibilidad de que el agresor mintiera o explicara una tesitura falsa de lo acontecido).
</p><p class="article-text">
    &ldquo;No era un monstruo, era un 'enfermo' [no se refiere a enfermo mental, sino a alguien malo, machista y maltratador]&rdquo;, corrige sobre alguien al que, si no se consigue cambiar, &ldquo;va a repetir el mismo patr&oacute;n&rdquo;, a la par que incide en la necesidad de formar sobre todo a las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes en c&oacute;mo cuidar y respetar a la persona que tienes enfrente.&nbsp;
</p><blockquote class="quote">


<div class="quote-wrapper">
  <div class="first-quote"></div>
  <p class="quote-text">Lo primero que hizo su expareja fue apartarla de su familia: la obligó a mandar un burofax a su madre diciéndole que no quería tener contacto con ella. Estuvo cinco años sin verla y sin comunicarse con ella
      </div>

La violencia fue múltiple y constante. Física, psicológica, económica y sexual. Él la manipulaba con frases aparentemente simples, pero devastadoras: “Si me quieres, harás esto por mí”; “si no me pagas los gastos, es que no me quieres”. Bajo ese chantaje emocional, Deborah aceptó pagar préstamos que no eran suyos, como el de una moto de alta gama que durante años siguió costeando, al igual que deudas sobre bienes que no llegó a disfrutar nunca. “La hostia que más duele es la que no se ve”, dice cuando habla de esa violencia silenciosa que va entrando poco a poco en tu vida hasta que consigue anularte.

Maltrato de toda índole

La violencia sexual también formó parte de la relación. Presiones constantes, prácticas que le causaban mucho dolor, frases como “mira al techo y aguanta, que para eso eres mi mujer”. O sentencias humillantes: “Esto te lo mereces porque no eres buena ama de casa”, “con ese cuerpo quién te va a querer” o “nadie te va a querer más que yo”. Un día llegó al cumpleaños de una amiga con el rostro totalmente desencajado. Minutos antes, el susodicho la había estampado contra un armario y le había dicho que se iba a buscar a otra mujer “que le diera lo que ella no le quería dar”. El maltratador, cual camaleón, jugaba sus cartas y esa violencia se iba intercalando con la parte dulce, con comportamientos ‘normales’ o amorosos y con, incluso, ejemplaridad en espacios públicos o cuando quedaban con amigos o familiares. Una moneda que en la sombra veía su peor cara.

La mujer sufrió presiones constantes, prácticas que le causaban mucho dolor, frases como “mira al techo y aguanta, que para eso eres mi mujer”. O sentencias humillantes: “Esto te lo mereces porque no eres buena ama de casa”, “con ese cuerpo quién te va a querer” o “nadie te va a querer más que yo”

En búsqueda de ayuda

Fue durante la pandemia cuando se agravó todo. Mientras ella trabajaba sin descanso en uno de los hospitales de referencia de Balears, él aprovechaba para humillar a uno de los hijos de la sanitaria, burlándose de él con frases crueles. Todo ello después de dárselas de buena persona tras haber dicho que se quedaba a vivir con ella y con su hijo “para protegerlos”.

Las consecuencias golpearon de lleno a los hijos. El mayor, que vivía con Deborah antes de que llegara el agresor, se vio obligado a marcharse de casa y a irse a vivir con su padre biológico por culpa del clima de violencia generado por aquel hombre. Otro de los hijos, el pequeño, que se quedó a vivir con ella para protegerla del abusador, llegó a tal nivel de desesperación que, en pleno invierno, salía a pasear al perro a propósito sin abrigo y se acercaba a las inmediaciones de una comisaría esperando que algún agente le preguntara qué hacía allí. Nadie lo hizo. El dolor siguió avanzando en silencio. El maltratador llegó incluso a echarle el pis del can en la cara al joven.

Deborah reconoce que llegó a desarrollar un auténtico síndrome de Estocolmo. Cuando acudió al Instituto Balear para la Salud Mental de la Infancia y la Adolescencia (IBSMIA), donde llegó tras un hecho muy grave en el seno doméstico, una trabajadora social le dijo que ella era una víctima, aunque Deborah no fue capaz de reconocerse como tal. De hecho, nunca llegó a denunciar; no porque no tuviera motivos, sino por miedo a represalias aún peores. Por eso insiste tanto en explicar que llamar al 016 no deja rastro en el registro de llamadas. “Eso es un verdadero hito”, dice, pensando en las mujeres que viven aterradas ante la posibilidad de que su agresor descubra que han pedido ayuda.

                                <!--[if IE 9]&gt;-->
            <video style="display: none">










            <!--[if IE 9]&gt;</video>&lt;![endif]-->

            <img src="https://iustitia.bg/wp-content/uploads/2025/12/la-historia-de-deborah-que-rehace-su-vida-tras-anos-de-maltrato-no-odiare-para-siempre-2025-2.jpg" alt="Deborah forma parte de Venus sense Cànon, un grupo de mujeres supervivientes de violencia de género.">






                        <figcaption class="image-footer">
        <span class="title">
            Deborah forma parte de Venus sense Cànon, un grupo de mujeres supervivientes de violencia de género.                            </span>
                                </figcaption>

            </figure><p class="article-text">
    Cuando decidi&oacute; separarse, en 2022, cinco a&ntilde;os despu&eacute;s de haber conocido al maltratador, la realidad fue brutal. En la cuenta bancaria contaba con cincuenta euros; la nevera, vac&iacute;a, y los ni&ntilde;os, destrozados. Ese d&iacute;a envi&oacute; a sus hijos a comer a casa de su madre y empez&oacute; a hacer todas las guardias posibles para recomponerse econ&oacute;micamente, trabajando sin descanso. De lunes a viernes trabajaba en un centro de salud y los fines de semana se vio en la necesidad de trabajar en otro para poder subsistir y recuperarse del golpazo. &ldquo;El valor humano de algunas profesionales y el contacto con los ni&ntilde;os me salvaron. Me dieron mucho&rdquo;, recuerda, mientras relata c&oacute;mo el estr&eacute;s acumulado pas&oacute; factura: problemas de tiroides, depresi&oacute;n y secuelas f&iacute;sicas graves derivadas de a&ntilde;os de dolor y pr&aacute;cticas sexuales abusivas. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; te han hecho?&rdquo;, le preguntaron los m&eacute;dicos, asustados.
</p><blockquote class="quote">


<div class="quote-wrapper">
  <div class="first-quote"></div>
  <p class="quote-text">Cuando decidió separarse, en 2022, cinco años después de haber conocido al maltratador, la realidad fue brutal. En la cuenta bancaria contaba con cincuenta euros; la nevera, vacía, y los niños, destrozados</p>
      </div>

De víctima a superviviente y de superviviente a transformadora

Hoy Deborah forma parte de Venus sense Cànon, un grupo de mujeres supervivientes de violencia de género nacido en 2018 tras un taller de arte impulsado por la Fundación IRES y el Casal Solleric. “Allí entendemos que el dolor compartido pesa menos y que juntas somos más fuertes”, explican desde el colectivo. Son mujeres que, tras acabar sus terapias, deciden no separarse. Siguen acompañándose, sosteniéndose, creando y transformando el dolor en palabra y acción.

Desde la Fundación IRES destacan que espacios como este permiten “pasar del silencio impuesto a la reconstrucción personal y colectiva”. El lema del grupo es claro: ‘De víctima a superviviente y de superviviente a transformadora’. Así, Deborah alerta especialmente sobre la revictimización: “Me ha pasado, lo asumo, lo digo y trato de sacar algo positivo para cambiar el mundo con mi testimonio”.

Trabajar en el hospital la salvó. Y añade que tiene la suerte de desempeñar su labor en un entorno donde se siente protegida, querida y apoyada en todo momento, algo para ella “maravilloso y salvador”. En este sentido, agradece el respaldo de UGT, sindicato al que pertenece y que no le soltó la mano. “Creo en los sindicatos, hacen un trabajo maravilloso”, afirma. Gracias a ese apoyo institucional —al que ella se acogió como afiliada, pero que está disponible para cualquier víctima acreditada—, pudo acceder a medidas de protección laboral para evitar que su agresor pudiera seguirla. Consiguió la primera Comisión de Servicios —traslado de lugar de trabajo— concedida por violencia de género, pasando de trabajar de un centro de salud a hospital.

En algunos momentos de su vida, fuera de su labor profesional —ya que como celadora no tiene esa función—, Deborah ha podido ayudar a otras mujeres en situaciones muy vulnerables. No desde un rol sanitario específico, sino desde la escucha y la calidad humana. En algún caso, compartir su experiencia ha servido para que otras se abrieran. Denuncia que todavía hay entornos donde no siempre se cree a las mujeres más estigmatizadas y reconoce que, aunque la sanidad pública cuenta con grandes profesionales, falta tiempo y recursos para abordar una violencia que necesita profundidad y escucha.

El perdón como superación

Deborah, que sigue pagando hoy aquella boda motera celebrada por todo lo alto, ha perdonado para superar, aunque no olvida. Es creyente. Va a misa cada domingo porque le da paz. “No hay que odiar toda la vida”, dice. Perdona para poder avanzar, sin justificar jamás lo vivido. Ha rehecho su vida con una pareja nueva, “un ángel sin alas” que estuvo presente durante esta entrevista. Deborah y él se hicieron pareja de hecho y ese día, enmarcado para siempre, ella se vistió de lila, el mismo color del corazón que se tatuó al terminar su terapia.

En Andratx, tras compartir su experiencia en la charla organizada desde el área de sensibilización y prevención de las materias machistas de la Fundación IRES, encargada desde servicios sociales del municipio y donde participaron unos 300 jóvenes, varias niñas se acercaron a abrazarla. Cuando llegó al coche, rompió a llorar. Aquellas palabras abrieron otras historias, de chicos y chicas que empezaron a contar violencias vividas en sus casas. “Intentaron destrozarnos, pero no pudieron”, dice con un puño cerrado que destila fuerza y valentía.

Con todo, Deborah, sumamente agradecida a la dirección de enfermería del hospital en el que trabaja, cuenta ahora con una madre que se ha convertido en su mejor amiga, y no se cansa de repetir el mensaje: de la violencia de género se sale, pero hay que pedir ayuda. Y acaba animando a hablar a otras mujeres que estén pasando por una situación parecida a la suya. Puede ser este un primer paso.

La historia de Deborah, que rehace su vida tras años de maltrato: “No odiaré para siempre” 2025 IUSTITIA.BG – Investigations 2009-2025 2025-12-24 20:34:46 Últimas noticias, noticias del mundo, noticias del país, noticias más importantes, últimas noticias, lo más importante, lo último del día, Justicia, Petar Nizamov, Plumas, Petar Nizamov- Plumas, Justicia bg, iustitia.bg, iustitia, iusticia, usticia, investigación, Burgas, Bulgaria, noticias, noticias de última hora, noticias del día, noticias de hoy, noticias de hoy, noticias de Bulgaria, Las noticias de Bulgaria, noticias blitz, noticias principales, lo más importante, lo más comentado, últimas noticias, Boyko Borisov, noticias, tiempo, coronavirus, noticias, noticias, tiempo, facebook, youtube, facebook, instagram, noticias de hoy, noticias de última hora, noticias de hoy, noticias de hoy, noticias, noticias bg, noticias principales, noticias de última hora, noticias bg, sitio de noticias, todas las noticias, noticias bg, noticias de última hora, lo último, últimas noticias bg, noticias de hoy, noticias de hoy, noticias de última hora, últimas noticias, hoy, noticias bg, noticias, noticias vesti, noticias 24 horas, vesti bg novini, Noticias internacionales, Bird BG, Bivol BG, Bivol, Trud BG Novini, últimas noticias de hoy, noticias de Novinite BG, Hola Bulgaria, escudo de armas de partidos políticos, Delyan Peevski, escandaloso, Televisión Nacional Búlgara, Europa Libre, televisión, escándalo, exclusivo, en directo, TV en directo ahora mismo, TV, TV online, programa de TV, BG, en directo ahora, noticias de TV, online, TV en directo online, tribunal, tribunal de Burgas, tribunal de distrito de Burgas, tribunal de Burgas, tribunal de distrito de Burgas, tribunal de distrito de Burgas, tribunal de apelación de Burgas, fiscal de Burgas, fiscalía de Burgas, fiscalía del distrito de Burgas, fiscal jefe, Ivan Geshev, fiscal Geshev, Tsatsarov, MVR Burgas, ODMVR Burgas, ODP Burgas, policía de Burgas, policía del distrito de Burgas, fiscal Tsatsarov, casos SGS, tribunal de Varna, presidente del Tribunal Supremo de Justicia, decisiones judiciales en casos civiles, decisiones en casos, tribunal de Plovdiv, decisión judicial, decisiones de casos, tribunal de Varna, penal, casos, distrito, decisiones del tribunal de distrito, trabajo en el tribunal, presidente del Tribunal Supremo de Justicia, jueces del Tribunal Supremo, tribunal de Sofía, jueces adjuntos, Plovdiv, tribunal de Plovdiv, jueces de Plovdiv, Tribunal Supremo, Inspección del Tribunal Supremo de Justicia, Consejo Supremo de la Judicatura, Tribunal Supremo, Consejo Supremo de la Judicatura, abogado, abogado de casos penales, abogado de casos civiles, abogado de casos matrimoniales, abogado administrativo, derecho penal, proceso penal, derecho civil, proceso civil, derecho administrativo, derecho constitucional,

La historia de deborah, que rehace su vida tras años de maltrato: “no odiaré para siempre” 2025 la historia de deborah que rehace su vida tras anos de maltrato no odiare para siempre 2025 sobrevivió a una relación marcada por el control absoluto, la violencia física, sexual y psicológica y una asfixia... Iustitia. Bg la historia de deborah, que rehace su vida tras años de maltrato: “no odiaré para siempre” 2025 2025-12-24 20:34:46 justicia - iustitia. Bg
Next Post

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

  • Rating
гугъл новини, гоогле новини, гугъл нюз, гъгъл нюз, google news, news google, google.bg, news.google.bg, Юстиция, новини, последното, най-важното, видео, телевизия, радио, Новини, петър низамов

Entradas recientes

    CONTÁCTANOS

    ¿Qué te interesa?